En poco más de 2.200 kilómetros cuadrados, Bilbao Bizkaia ofrece paisajes muy distintos y rincones con mucha personalidad en sus diferentes comarcas. La naturaleza ha ido dando forma a escenarios únicos.
No es fácil elegir pero esta es una selección de ocho localidades, entre costa e interior, que destacan por su carácter y su conexión con el paisaje.
Plentzia
A unos 25 kilómetros de Bilbao y fácilmente accesible en metro, Plentzia vigila la desembocadura del río Butrón desde hace siglos. Fundada en 1299, conserva un atractivo casco antiguo donde destacan la iglesia de Santa María Magdalena, el Torreón —actual Museo Plasentia de Butrón— y restos de su antigua muralla.
Su pasado como destino de veraneo de la burguesía vizcaína se percibe en los elegantes palacetes junto a la ría, que hoy acompañan un animado paseo hasta la playa y el pequeño puerto. Kayak, terrazas y turismo activo completan la experiencia.

Elantxobe
En pleno corazón de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, Elantxobe es un pequeño pueblo pesquero al que se llega expresamente. Su singular plataforma giratoria para autobuses y el mirador junto a ella ofrecen una de las vistas más espectaculares de la costa.
El puerto, antaño muy activo, es hoy un lugar perfecto para pasear, tomar algo o darse un baño en su piscina natural de agua de mar, especialmente en verano.


Ea
Pequeño en nombre, grande en encanto. Ea se asienta sobre la desembocadura del río del mismo nombre, con casas que se asoman al agua y cuatro puentes históricos que conectan ambas orillas. Su estampa más conocida es la del llamado puente romano o medieval.
Desde el puerto parte un sencillo camino hasta la ermita de Talako Ama, con vistas privilegiadas de los acantilados. El conjunto se completa con dos iglesias históricas, una a cada lado de la ría.

Lekeitio
Lekeitio es uno de los destinos costeros más apreciados de Bizkaia. Su pasado aristocrático se refleja en palacios históricos y, sobre todo, en la imponente Basílica de Santa María, uno de los mejores ejemplos del gótico tardío en Euskadi.
El puerto, las coloridas casas, las playas de Isuntza y Karraspio y la isla de San Nicolás —accesible a pie con marea baja— completan una de las postales más reconocibles de la costa.

Lanestosa
En el extremo occidental de Bizkaia, lindando con Cantabria, Lanestosa es el municipio más pequeño del territorio y uno de los más antiguos. Sus calles empedradas, balcones floridos y casonas históricas conservan intacto su carácter medieval.
El conjunto se enmarca en el paisaje montañoso de Enkarterri, una comarca que mantiene viva la esencia rural y guarda joyas naturales como la cueva de Pozalagua.

Orduña
Orduña es parte esencial de la historia de Bizkaia y la única localidad con título de Ciudad. Su monumental Plaza de los Fueros, presidida por la antigua Aduana, refleja su pasado como punto clave del comercio entre Castilla y el Cantábrico.
Iglesias, cigüeñas, el monte Txarlazo y el cercano Salto del Nervión completan un entorno que combina patrimonio, naturaleza y memoria histórica.

Axpe-Marzana
A los pies del monte Anboto, Axpe-Marzana ofrece una de las imágenes más especiales de Bizkaia. Su pequeña plaza, la iglesia de San Juan Bautista y el frontón evocan la Bizkaia más tradicional.
Este pequeño núcleo es también conocido internacionalmente por albergar el Asador Etxebarri, uno de los restaurantes más reconocidos del mundo, que ha situado este rincón rural en el mapa gastronómico global.


Elorrio
Elorrio presume del casco histórico más elegante de Bizkaia. Palacios, casas solariegas y restos de su pasado medieval se reparten por un conjunto monumental que invita a pasear sin prisas.
La Basílica de la Purísima Concepción, con su campanario inspirado en la Giralda de Sevilla, y lugares tan singulares como la cruz de Kurutziaga o la necrópolis de Argiñeta completan una visita perfecta para conocer la historia del territorio.

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